<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[Bodhipatha: Bodhipatha En Español]]></title><description><![CDATA[Enseñanzas y prácticas del Dharma para la vida cotidiana. ]]></description><link>https://bodhipatha.substack.com/s/esbodhipatha</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!LDst!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F72aeb616-3c76-47da-a05e-e7176b4a0274_1280x1280.png</url><title>Bodhipatha: Bodhipatha En Español</title><link>https://bodhipatha.substack.com/s/esbodhipatha</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Sat, 13 Jun 2026 14:52:28 GMT</lastBuildDate><atom:link href="https://bodhipatha.substack.com/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[Bion]]></copyright><language><![CDATA[en]]></language><webMaster><![CDATA[bodhipatha@substack.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[bodhipatha@substack.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[Bion]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[Bion]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[bodhipatha@substack.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[bodhipatha@substack.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[Bion]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[Cuando El Corazón Se Ve Dominado]]></title><description><![CDATA[&#191;Tenemos realmente un lado bueno y uno malo?]]></description><link>https://bodhipatha.substack.com/p/cuando-el-corazon-se-ve-dominado</link><guid isPermaLink="false">https://bodhipatha.substack.com/p/cuando-el-corazon-se-ve-dominado</guid><dc:creator><![CDATA[Bion]]></dc:creator><pubDate>Sun, 07 Jun 2026 19:15:56 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!N--X!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F501aa2c1-1982-480a-976f-34a227594fef_1920x1280.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Recientemente, alguien hizo una pregunta durante una conversaci&#243;n en la que yo estaba. Quer&#237;an saber: si los seres humanos tenemos un lado bueno y un lado oscuro, &#191;qu&#233; ocurre con el lado oscuro cuando practicamos el budismo? &#191;Desaparece cuando se alcanza el despertar? &#191;Es una lucha hasta el final, o se va desvaneciendo gradualmente? &#191;Es una parte esencial de nuestra constituci&#243;n, o algo que finalmente debe ser transformado?</p><p>Mi primer pensamiento fue que no es algo dado que exista una mezcla constante de luz y oscuridad dentro de nosotros, como si hubiera un yo malvado en confrontaci&#243;n permanente con un yo bueno. M&#225;s bien, es el enga&#241;o mental, lo que llamamos ilusi&#243;n, que se manifiesta como acciones, palabras y pensamientos no h&#225;biles o da&#241;inos. En cualquier momento dado, expresamos aquello que ha dominado el coraz&#243;n. En el lenguaje del Zen, podr&#237;amos decir que expresamos ilusi&#243;n o iluminaci&#243;n.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://bodhipatha.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption"></p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Type your email&#8230;" tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Subscribe"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div><p>Quiero dedicar un tiempo a esta idea del coraz&#243;n siendo dominado por algo. Para dar contexto a esto, hay un pasaje en un sutra en el que un brahm&#225;n se acerca al Buda para hacerle una pregunta. Quiere saber por qu&#233; a veces incluso los himnos mejor memorizados no vienen a la mente, mientras que otras veces aparecen espont&#225;neamente incluso aquellos que no se han practicado durante mucho tiempo. El Buda explica que hay momentos en los que el coraz&#243;n es dominado por ciertos obst&#225;culos, y en esos momentos se pierde la claridad necesaria para ver lo que es bueno para uno mismo, para los dem&#225;s y para ambos.</p><p>Cuando los sutras hablan del coraz&#243;n, el t&#233;rmino se refiere a lo que hoy llamar&#237;amos mente.</p><p>La lista de obst&#225;culos mencionada es la habitual en las ense&#241;anzas budistas: deseo sensual, mala voluntad, pereza y apat&#237;a, inquietud y remordimiento, y duda. Estas no son categor&#237;as fijas. Aparecen en distintas formas, moldeadas por las condiciones, y se mueven con la propia mente.</p><p>Lo que me parece m&#225;s interesante en estas palabras del Buda es la parte en la que explica que ser dominado o afligido por estas cualidades negativas vuelve a uno ciego a lo que es bueno para uno mismo, bueno para los dem&#225;s y bueno para ambos. Normalmente, se habla de los obst&#225;culos en relaci&#243;n con la pr&#225;ctica de meditaci&#243;n, pero funcionan con la misma claridad en la vida cotidiana.</p><p>No saber lo que es bueno para uno mismo conduce directamente a malas decisiones. Seguir la voz fuerte y dominante del deseo puede destruir una relaci&#243;n y romper una familia. Caer en la pereza y la somnolencia, en una mente plana e incapaz de sostener la atenci&#243;n, conduce a errores, accidentes y da&#241;os en situaciones cotidianas como el trabajo o la conducci&#243;n.</p><p>No es que estemos siempre excitados por el deseo, entorpecidos o llenos de mala voluntad. Estos estados surgen porque son alimentados y sostenidos en cada momento. Se sostienen por la falta de atenci&#243;n y la falta de contenci&#243;n o autocontrol.</p><p>Prestar atenci&#243;n de manera no h&#225;bil a ciertos objetos mentales no hace m&#225;s que nutrir las semillas de estas cualidades da&#241;inas.</p><p>Ver algo bonito y encontrarlo deseable puede transformarse r&#225;pidamente en codicia, deseo o ego&#237;smo si no atendemos con atenci&#243;n plena al anhelo o al aferramiento que surge y no aplicamos contenci&#243;n. Permanecer en un pensamiento de aversi&#243;n hacia alguien puede f&#225;cilmente convertirse en un fuego ardiente de rechazo, odio y mala voluntad.</p><p>Nadie es ajeno a esto. No gustar de alguien y atender repetidamente a sus defectos, hablar de ello con otros, reforzar la historia de sus fallos&#8212;as&#237; es como se sostiene la mala voluntad. Cuanto m&#225;s ocupa la mente ese rechazo, m&#225;s crece la mala voluntad.</p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!N--X!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F501aa2c1-1982-480a-976f-34a227594fef_1920x1280.jpeg" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!N--X!,w_424,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F501aa2c1-1982-480a-976f-34a227594fef_1920x1280.jpeg 424w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!N--X!,w_848,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F501aa2c1-1982-480a-976f-34a227594fef_1920x1280.jpeg 848w, 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class="image-link-expand"><div class="pencraft pc-display-flex pc-gap-8 pc-reset"><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container restack-image"><svg role="img" width="20" height="20" viewBox="0 0 20 20" fill="none" stroke-width="1.5" stroke="var(--color-fg-primary)" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><g><title></title><path d="M2.53001 7.81595C3.49179 4.73911 6.43281 2.5 9.91173 2.5C13.1684 2.5 15.9537 4.46214 17.0852 7.23684L17.6179 8.67647M17.6179 8.67647L18.5002 4.26471M17.6179 8.67647L13.6473 6.91176M17.4995 12.1841C16.5378 15.2609 13.5967 17.5 10.1178 17.5C6.86118 17.5 4.07589 15.5379 2.94432 12.7632L2.41165 11.3235M2.41165 11.3235L1.5293 15.7353M2.41165 11.3235L6.38224 13.0882"></path></g></svg></button><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container view-image"><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" width="20" height="20" viewBox="0 0 24 24" fill="none" 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Hace unos d&#237;as escuch&#233; a una vecina hablar de eso con alguien de la calle. Se quejaba de no poder aparcar delante de su casa y de lo poco considerada que era la gente.</p><p>Mir&#233; su coche, que estaba aparcado bajo mi ventana. Estaba colocado exactamente entre dos plazas de aparcamiento. Cuando se acercaba al edificio, le pregunt&#233;: &#8220;&#191;Por qu&#233; has dejado el coche as&#237;? Si lo dejas de esta manera, otra persona no podr&#225; usar el espacio.&#8221;</p><p>Su respuesta fue sencilla: se lo merecen. Ella nunca puede aparcar all&#237;, as&#237; que ahora&#8212;que les den.</p><p>Cuando el coraz&#243;n es dominado por la mala voluntad, uno no puede ver lo que es bueno para los dem&#225;s.</p><p>&#8220;&#191;Por qu&#233; no dejar un espacio libre? Tu coche ya tiene uno.&#8221;</p><p>Uno tambi&#233;n queda ciego a lo que es bueno para uno mismo.</p><p>&#8220;&#191;Qu&#233; te hace pensar que el vecino que vea tu coche aparcado as&#237; no har&#225; lo mismo contigo en represalia?&#8221;</p><p>As&#237; es como surge la ceguera respecto a lo que es bueno tanto para uno mismo como para los dem&#225;s.</p><p>Ese encuentro se me ha quedado grabado, sobre todo por lo poco h&#225;bil que me pareci&#243; la acci&#243;n.</p><p>Pero eso es lo que hacemos a menudo, &#191;no? Nos dejamos llevar por reacciones impulsivas, por los obst&#225;culos que hemos alimentado y que dejamos correr sin control.</p><p>En otro sutra, el Buda explica que la atenci&#243;n no h&#225;bil alimenta tanto la falta de atenci&#243;n plena como la falta de contenci&#243;n. La pr&#225;ctica es el cultivo de la atenci&#243;n h&#225;bil. Y la forma de atender h&#225;bilmente es cultivando aquellas cualidades que cuando se apoderan del coraz&#243;n, conducen a formas de comportamiento beneficiosas.</p><p>Toda enfermedad tiene su cura, y todo veneno su ant&#237;doto. Cuando surge el deseo, podemos cultivar la satisfacci&#243;n. Cuando surge la ira, podemos cultivar la paciencia. Cuando aparece la mala voluntad, podemos desarrollar la bondad amorosa.</p><p>La atenci&#243;n plena nos permite ver las semillas que han sido plantadas, mientras que la atenci&#243;n h&#225;bil nos ayuda a comprender el campo que tenemos delante. Aprendemos a reconocer qu&#233; plantas deben cultivarse y cu&#225;les son malas hierbas. Aprendemos qu&#233; hierbas deben arrancarse, cu&#225;les pueden dejarse, e incluso cu&#225;ndo una planta sana necesita ser podada para no acabar da&#241;&#225;ndose a s&#237; misma.</p><p>Esto no es una actividad reservada para el futuro. Es para el aqu&#237; y ahora. Si realmente hubiera dos lados s&#243;lidos dentro de nosotros, uno bueno y uno malo, entonces quiz&#225; el objetivo ser&#237;a eliminar uno y preservar el otro. Pero el Zen no se mueve en esa direcci&#243;n.</p><p>En lugar de perseguir un momento distante de perfecci&#243;n absoluta, el enfoque del Zen es relacionarse con la realidad momento a momento, con sabidur&#237;a. Expresamos la iluminaci&#243;n momento a momento. Entendemos que algo surge cuando est&#225;n presentes ciertas condiciones, y momento a momento hacemos lo posible por crear condiciones para acciones h&#225;biles. La ignorancia es terreno f&#233;rtil para el deseo y el apego, y de estos surgen acciones da&#241;inas. Sin embargo, cuando las condiciones cambian, surge otra cosa.</p><p>Por eso nos sentamos a meditar con todo expuesto. Obst&#225;culos, claridad, mente h&#225;bil, mente no h&#225;bil, todo el campo de la experiencia&#8212;nada queda excluido.</p><p>La observaci&#243;n simple&#8212;libre de juicio, negociaci&#243;n, manipulaci&#243;n y control&#8212;revela el surgir y desaparecer de estos innumerables fragmentos de experiencia: sensaciones, pensamientos, emociones, percepciones y sentimientos. En esto, aprendemos a habitar con un coraz&#243;n que no es dominado por ellos.</p><p>&#191;Y cu&#225;l es el resultado de esto? El Buda responde: en ese momento, uno conoce verdaderamente lo que es bueno para uno mismo, bueno para los dem&#225;s y bueno para ambos.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Estar Presente con Uno Mismo]]></title><description><![CDATA[El zazen que haces hoy no ser&#225; como el de ayer, y el de ayer no fue como el anterior.]]></description><link>https://bodhipatha.substack.com/p/estar-presente-con-uno-mismo</link><guid isPermaLink="false">https://bodhipatha.substack.com/p/estar-presente-con-uno-mismo</guid><dc:creator><![CDATA[Bion]]></dc:creator><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 00:06:00 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!UYhQ!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0810ea10-0f5f-420d-8efb-642193e7b6d5_1376x752.webp" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>El zazen que haces hoy no ser&#225; como el de ayer, y el de ayer no fue como el anterior. Todo cambia continuamente. Nosotros cambiamos continuamente.</p><p>La &#250;ltima ense&#241;anza del Buda, aquello que consider&#243; m&#225;s importante, apunta precisamente a esto: reconocer que todas las cosas compuestas est&#225;n sujetas al cambio. La transitoriedad de la vida humana no es una idea abstracta, sino algo esencial de comprender. Solemos vivir escondi&#233;ndonos de la realidad de la fragilidad de todo lo que nos rodea, incluso de la nuestra. Mirar de frente la naturaleza de la existencia no es algo que nos resulte agradable.</p><p>En zazen, nos sentamos con ello de manera &#237;ntima.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://bodhipatha.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption"></p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Type your email&#8230;" tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Subscribe"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div><p></p><p>El maestro D&#333;gen, citando al Buda, dec&#237;a que en zazen somos testigos del surgimiento y la desaparici&#243;n de los dharmas. Dharma es una palabra con muchos significados, entre los cuales est&#225; el de &#8220;cosa&#8221; u &#8220;objeto&#8221;. Esto puede ser f&#237;sico o mental. Esos dharmas que aparecen son, en realidad, los que se manifiestan como nosotros mismos: una sensaci&#243;n que surge, un sentimiento que la sigue, un sonido, una percepci&#243;n, una formaci&#243;n mental, una idea, un pensamiento.</p><p>Todo ocurre aqu&#237; mismo, dondequiera que se encuentre este cuerpo-mente. Pero, para verlo, es necesario estar despiertos. Estar presentes.</p><p>No hay nada aburrido ni mon&#243;tono en sentarse en zazen. Es el despliegue completo de lo que somos, instante tras instante, apareciendo y desvaneci&#233;ndose. Es nuestra vida misma, en toda su plenitud, funcionando completamente.</p><p>En el Zen, hablamos de desprendernos del cuerpo-mente, de esto que llamamos &#8220;yo&#8221;, esto a lo que nos aferramos desesperadamente.</p><p>&#191;C&#243;mo podr&#237;a uno desprenderse de s&#237; mismo sin estudiarse?</p><p>&#191;Y c&#243;mo estudiarse sin prestar atenci&#243;n?</p><p>Por eso nos sentamos, permitiendo todo; por un rato aceptamos todo y hacemos espacio para todo. Mientras estemos aqu&#237;, simplemente estamos aqu&#237;.</p><p>Presentes.</p><p>Despiertos.</p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!UYhQ!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0810ea10-0f5f-420d-8efb-642193e7b6d5_1376x752.webp" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!UYhQ!,w_424,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0810ea10-0f5f-420d-8efb-642193e7b6d5_1376x752.webp 424w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!UYhQ!,w_848,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0810ea10-0f5f-420d-8efb-642193e7b6d5_1376x752.webp 848w, 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class="pencraft pc-display-flex pc-gap-8 pc-reset"><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container restack-image"><svg role="img" width="20" height="20" viewBox="0 0 20 20" fill="none" stroke-width="1.5" stroke="var(--color-fg-primary)" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><g><title></title><path d="M2.53001 7.81595C3.49179 4.73911 6.43281 2.5 9.91173 2.5C13.1684 2.5 15.9537 4.46214 17.0852 7.23684L17.6179 8.67647M17.6179 8.67647L18.5002 4.26471M17.6179 8.67647L13.6473 6.91176M17.4995 12.1841C16.5378 15.2609 13.5967 17.5 10.1178 17.5C6.86118 17.5 4.07589 15.5379 2.94432 12.7632L2.41165 11.3235M2.41165 11.3235L1.5293 15.7353M2.41165 11.3235L6.38224 13.0882"></path></g></svg></button><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container view-image"><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" width="20" height="20" viewBox="0 0 24 24" fill="none" stroke="currentColor" 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url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!cwim!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F9fab3531-eca2-4fd5-9809-4d755fce57a0_1376x768.webp" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Gran parte de nuestra vida es insustancial: nuestros cuerpos cambian, nuestras circunstancias se transforman, y aquello que hoy valoramos puede no tener peso ma&#241;ana. Y aun as&#237;, eso no significa que la vida carezca de sentido. La pr&#225;ctica plantea una pregunta muy pr&#225;ctica: &#191;c&#243;mo extraemos lo que verdaderamente importa de aquello a lo que no podemos aferrarnos? &#191;C&#243;mo aprovechamos de manera real este cuerpo, esta vida y lo que tenemos, mientras todo se nos escapa entre los dedos?</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://bodhipatha.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption"></p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Type your email&#8230;" tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Subscribe"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div><p></p><p>En la pr&#225;ctica budista, volvemos una y otra vez a los preceptos. De una manera u otra, son esenciales en todas las tradiciones, incluso en el Zen. Damos mucha importancia a recibir y transmitir los preceptos, y para quienes llevan un tiempo practicando, es natural preguntarse qu&#233; m&#225;s se puede decir sobre ellos.</p><p>La respuesta es: mucho.</p><p>Soy alguien a quien le gusta profundizar en el tesoro de ense&#241;anzas budistas, no solo dentro de una escuela o linaje concreto, sino a lo largo de toda la tradici&#243;n. Hay una riqueza inmensa de ense&#241;anzas pr&#225;cticas, muchas de ellas totalmente relevantes para c&#243;mo vivimos nuestra vida hoy.</p><p>Una ense&#241;anza que me parece oportuna aparece en un sutra Mahayana muy antiguo, poco le&#237;do en la actualidad. En &#233;l, un Bodhisattva laico llamado Ugra se acerca al Buda con una pregunta simple y directa:</p><p>&#191;C&#243;mo viven y practican los Bodhisattvas, tanto laicos como ordenados? &#191;Qu&#233; deber&#237;amos hacer realmente?</p><p>El Buda responde describiendo el camino de vida de un Bodhisattva. En una secci&#243;n, que podr&#237;amos llamar <em>La Perspectiva del Bodhisattva</em>, explica c&#243;mo un Bodhisattva entiende el mundo, d&#243;nde enfoca su atenci&#243;n y qu&#233; es verdaderamente importante. En un momento, el Buda dice que un Bodhisattva piensa en t&#233;rminos de:</p><p><em>extraer la sustancia de un cuerpo insustancial,</em></p><p><em>extraer la sustancia de una vida insustancial,</em></p><p><em>y extraer la sustancia de una riqueza insustancial.</em></p><p>Al principio, esto puede sonar abstracto. Pero apunta directamente a algo muy concreto.</p><p>&#191;Qu&#233; es insustancial? Todo. En el Sutra del Coraz&#243;n decimos que la forma es vacuidad y la vacuidad es forma. Todas las cosas son expresiones de la vacuidad, carecen de existencia propia y de permanencia.</p><p></p><p>Nuestros cuerpos cambian y se deterioran. Nuestras circunstancias se transforman. La riqueza viene y va. Incluso nuestras creencias y convicciones no son tan s&#243;lidas como creemos. Lo que hoy creemos con firmeza, ma&#241;ana nos puede parecer muy distinto. No hay nada a lo que podamos aferrarnos sin sufrir p&#233;rdida. Esta es una de las ense&#241;anzas centrales del Buda.</p><p><em>Los preceptos del Bodhisattva ofrecen una manera de vivir con sabidur&#237;a dentro de esta realidad. No son normas impuestas desde fuera, sino una respuesta pr&#225;ctica a la impermanencia. A trav&#233;s de ellos aprendemos c&#243;mo extraer algo significativo de lo que no puede poseerse ni fijarse.</em></p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!cwim!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F9fab3531-eca2-4fd5-9809-4d755fce57a0_1376x768.webp" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!cwim!,w_424,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F9fab3531-eca2-4fd5-9809-4d755fce57a0_1376x768.webp 424w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!cwim!,w_848,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F9fab3531-eca2-4fd5-9809-4d755fce57a0_1376x768.webp 848w, 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class="pencraft pc-display-flex pc-gap-8 pc-reset"><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container restack-image"><svg role="img" width="20" height="20" viewBox="0 0 20 20" fill="none" stroke-width="1.5" stroke="var(--color-fg-primary)" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><g><title></title><path d="M2.53001 7.81595C3.49179 4.73911 6.43281 2.5 9.91173 2.5C13.1684 2.5 15.9537 4.46214 17.0852 7.23684L17.6179 8.67647M17.6179 8.67647L18.5002 4.26471M17.6179 8.67647L13.6473 6.91176M17.4995 12.1841C16.5378 15.2609 13.5967 17.5 10.1178 17.5C6.86118 17.5 4.07589 15.5379 2.94432 12.7632L2.41165 11.3235M2.41165 11.3235L1.5293 15.7353M2.41165 11.3235L6.38224 13.0882"></path></g></svg></button><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container view-image"><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" width="20" height="20" viewBox="0 0 24 24" fill="none" stroke="currentColor" stroke-width="2" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" class="lucide lucide-maximize2 lucide-maximize-2"><polyline points="15 3 21 3 21 9"></polyline><polyline points="9 21 3 21 3 15"></polyline><line x1="21" x2="14" y1="3" y2="10"></line><line x1="3" x2="10" y1="21" y2="14"></line></svg></button></div></div></div></a></figure></div><p>El Buda explica entonces c&#243;mo se manifiesta esta extracci&#243;n de sustancia.</p><p>Primero, pregunta qu&#233; significa extraer la sustancia de un cuerpo insustancial: c&#243;mo aprovechar al m&#225;ximo la forma humana que habitamos. Su respuesta es simple: actuando en beneficio de los dem&#225;s, hablando con respeto y honrando a quienes nos gu&#237;an en el camino.</p><p>Lo que vemos aqu&#237; es cuidado hacia los dem&#225;s, humildad y rectitud en el habla. No son virtudes abstractas, sino acciones concretas. El cuerpo se convierte en un veh&#237;culo para la iluminaci&#243;n cuando se usa para servir, para mostrar respeto y para actuar con integridad. Los preceptos del Bodhisattva dan forma a este uso del cuerpo. Muestran c&#243;mo esta existencia f&#237;sica puede expresar sabidur&#237;a y compasi&#243;n.</p><p>A continuaci&#243;n, el Buda pregunta qu&#233; significa extraer la sustancia de una vida insustancial. Su respuesta es: no da&#241;ar las ra&#237;ces de la bondad, sino hacer que crezcan.</p><p>Esta es una afirmaci&#243;n profunda sobre el valor. Una vida significativa no se mide por su duraci&#243;n, por los logros o por el reconocimiento, sino por el cultivo de lo que es bueno. Los preceptos ofrecen una orientaci&#243;n clara hacia ese cultivo. Nos ayudan a reconocer lo que favorece la claridad, la bondad y la responsabilidad, y lo que las debilita. En momentos de incertidumbre o confusi&#243;n, cuando la mente carece de claridad, los preceptos iluminan el camino.</p><p>Finalmente, el Buda pregunta qu&#233; significa extraer la sustancia de una riqueza insustancial. Su respuesta es contener la avaricia, aumentar la generosidad y compartir libremente.</p><p>Aqu&#237;, la riqueza no se limita al dinero o a los bienes, sino que incluye todo aquello a lo que nos aferramos: conocimientos, tiempo, atenci&#243;n e incluso comprensi&#243;n espiritual. Los preceptos del Bodhisattva fomentan una relaci&#243;n generosa con todo ello: no retener lo que puede beneficiar a los dem&#225;s, no acumular lo que nunca fue realmente nuestro.</p><p>Incluso la pr&#225;ctica juntos &#8212;ya sea en el zendo, durante un retiro o en l&#237;nea&#8212; tiene un aspecto de generosidad. Usamos nuestros cuerpos para dar forma al zazen, para cantar sutras, para inclinarnos, para honrar a nuestros antepasados y ofrecer incienso. Despu&#233;s dedicamos el m&#233;rito de nuestra pr&#225;ctica, ofreciendo nuestros esfuerzos sinceros a todos los seres. Cada vez que juntamos las palmas en gassho, nos comprometemos con la generosidad reconociendo la no separaci&#243;n: la unidad de yo y otro, de pr&#225;ctica y realizaci&#243;n.</p><p>Vistos as&#237;, los preceptos no son restricciones morales. Apuntan a la realidad misma y funcionan, en un sentido muy real, como herramientas. Nos ayudan a extraer algo duradero de lo que es ef&#237;mero y ense&#241;an c&#243;mo vivir con cuidado y profundidad en un mundo donde nada permanece.</p><p>Esto es lo que significa extraer la sustancia de nuestra vida. Si parece algo peque&#241;o, en absoluto lo es.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[En Búsqueda de la Felicidad]]></title><description><![CDATA[Una de las cosas que todos los seres humanos tenemos en com&#250;n es el deseo de ser felices.]]></description><link>https://bodhipatha.substack.com/p/en-busqueda-de-la-felicidad</link><guid isPermaLink="false">https://bodhipatha.substack.com/p/en-busqueda-de-la-felicidad</guid><dc:creator><![CDATA[Bion]]></dc:creator><pubDate>Tue, 27 Jan 2026 23:59:00 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!MZ1P!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F588fb1b0-804d-4333-b080-c6ad60bae279_1280x1920.webp" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Una de las cosas que todos los seres humanos tenemos en com&#250;n es el deseo de ser felices. La felicidad es ese objetivo casi universal que motiva, que genera frustraci&#243;n y que, para muchos, parece inalcanzable.</p><p>El diccionario define la felicidad como: &#171;Estado de grata satisfacci&#243;n espiritual y f&#237;sica&#187;. En esta definici&#243;n encontramos tanto lo que la felicidad es como lo que no es.</p><p>Supuestamente, si uno se siente satisfecho espiritual o f&#237;sicamente, es feliz; y si se siente insatisfecho, no lo es.</p><p>Quiz&#225;s sea m&#225;s f&#225;cil explicar qu&#233; significa estar satisfecho f&#237;sicamente que definir la satisfacci&#243;n espiritual. Si tengo sed y recibo agua, puedo sentirme f&#237;sicamente satisfecho; lo mismo ocurre si tengo hambre y recibo comida, o si tengo fr&#237;o y de repente encuentro calor.</p><p>Pero &#191;qu&#233; ocurre si, cuando tengo sed y recibo agua, pienso: &#171;Ojal&#225; hubiera recibido t&#233; en vez de agua&#8230;&#187;? Este simple ejemplo refleja la perspectiva desde la cual el budismo aborda el concepto de la felicidad.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://bodhipatha.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption"></p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Type your email&#8230;" tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Subscribe"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div><p></p><h2><strong>El origen de la b&#250;squeda</strong></h2><p>Nuestra tradici&#243;n cuenta que el joven Siddharta Gautama &#8212;el futuro Buda&#8212;, al reflexionar sobre la realidad del sufrimiento en forma de enfermedad, vejez y muerte, sinti&#243; una profunda necesidad de encontrar una soluci&#243;n a ello. El joven pr&#237;ncipe anhelaba liberarse del ciclo de nacimiento y muerte. En la filosof&#237;a india, la muerte no es m&#225;s que una puerta hacia una nueva vida, en la que nuestros actos voluntarios (el karma), cometidos en el pasado, determinan el tipo de existencia que tendremos al renacer.</p><p>Tras mucho tiempo practicando m&#233;todos extremos &#8212;castigando su cuerpo y llev&#225;ndolo casi hasta la muerte&#8212;, Siddharta comprendi&#243; que ning&#250;n extremo pod&#237;a conducir a la liberaci&#243;n. En equilibrio f&#237;sico y mental, se sent&#243; a meditar bajo el &#225;rbol Bodhi y alcanz&#243; la iluminaci&#243;n. En ese momento entendi&#243; con claridad la realidad de la existencia en todo su esplendor. Por fin, hab&#237;a encontrado una v&#237;a para liberarse del sufrimiento.</p><h2><strong>Las Cuatro Nobles Verdades</strong></h2><p>Lo que el Buda ense&#241;&#243; puede resumirse en las Cuatro Nobles Verdades.</p><p>La primera es la verdad de la existencia del sufrimiento. Todo practicante del dharma, ense&#241;&#243; el Buda, debe comprender profundamente esta realidad. Entender el sufrimiento no es un proceso intelectual; no se trata de una idea, sino de una comprensi&#243;n que surge de la experiencia directa. Para comprender el sufrimiento, uno debe reconocerlo en s&#237; mismo.</p><p>La segunda noble verdad es la causa del sufrimiento: el apego. El dharma ense&#241;a que todas las cosas son transitorias, que nada es permanente ni existe de manera independiente. Todo surge de causas y condiciones y carece de esencia propia. Por ello, cada vez que asignamos un valor permanente a algo y nos aferramos a ello &#8212;ignorando o rechazando la realidad de que lo vamos a perder&#8212;, generamos sufrimiento de forma inevitable. Al ense&#241;ar esta verdad, el Buda afirm&#243; que el practicante debe abandonar ese apego, ra&#237;z del sufrimiento. Es importante aqu&#237; observar que el problema no son las cosas, sino la mente que se aferra a ellas.</p><p>La tercera noble verdad ense&#241;a que el sufrimiento no es permanente: existe un cese, una posibilidad real de ponerle fin. La tarea de cualquier budista es, por tanto, realizar ese cese del sufrimiento. La manera de hacerlo, seg&#250;n la cuarta noble verdad, es el Noble Camino &#211;ctuple. Dicho de otro modo, hay ocho actividades esenciales que conducen al fin del sufrimiento: Visi&#243;n o Comprensi&#243;n Correcta, Intenci&#243;n Correcta, Habla Correcta, Acci&#243;n Correcta, Medio de Vida Correcto, Esfuerzo Correcto, Atenci&#243;n Plena Correcta y Concentraci&#243;n Correcta. El Buda ense&#241;&#243; que este camino debe ser desarrollado por uno mismo; en t&#233;rminos sencillos, debe practicarse de forma constante.</p><h2><strong>El Zen de la felicidad</strong></h2><p>Si la felicidad es lo opuesto al sufrimiento, entonces, seg&#250;n el Buda, consiste en vivir libres de apego y en cultivar estas ocho actividades esenciales. Lo significativo es que en ning&#250;n momento se habla de algo externo que debamos conseguir o alcanzar. El dharma no presenta la felicidad como un objetivo lejano que dependa de condiciones ideales, sino como una manera de vivir y de comprender la realidad que requiere atenci&#243;n constante, momento tras momento.</p><p>Aqu&#237; es donde el pensamiento zen brilla con especial claridad. Es f&#225;cil caer en la trampa de aferrarnos a una definici&#243;n de felicidad y luego perseguirla ciegamente. Pero el concepto de felicidad es solo eso: un concepto, una formaci&#243;n mental, un contenedor intelectual en el que intentamos encerrar una experiencia viva. Decir &#8220;felicidad&#8221; no es lo mismo que sentirse feliz, del mismo modo que decir &#8220;calor&#8221; no es lo mismo que sentir las llamas en la piel.</p><p>A lo largo de nuestra vida, la mente registra experiencias placenteras y desagradables, momentos de alegr&#237;a y de tensi&#243;n. Sin darnos cuenta, acumulamos percepciones e interpretaciones que condicionan la manera en que nos relacionamos con el mundo. Tomamos algo que en un momento nos hizo felices y lo archivamos como &#8220;siempre bueno&#8221;. En nuestra b&#250;squeda de la felicidad y en nuestro intento de huir de lo desagradable, dejamos de ver la realidad tal como es y perdemos de vista la interdependencia de todas las cosas. Al asignar un car&#225;cter permanente a esa idea de &#8220;felicidad&#8221;, nos volvemos a&#250;n m&#225;s ciegos a la vida que se despliega frente a nosotros.</p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!MZ1P!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F588fb1b0-804d-4333-b080-c6ad60bae279_1280x1920.webp" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!MZ1P!,w_424,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F588fb1b0-804d-4333-b080-c6ad60bae279_1280x1920.webp 424w, 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class="image-link-expand"><div class="pencraft pc-display-flex pc-gap-8 pc-reset"><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container restack-image"><svg role="img" width="20" height="20" viewBox="0 0 20 20" fill="none" stroke-width="1.5" stroke="var(--color-fg-primary)" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><g><title></title><path d="M2.53001 7.81595C3.49179 4.73911 6.43281 2.5 9.91173 2.5C13.1684 2.5 15.9537 4.46214 17.0852 7.23684L17.6179 8.67647M17.6179 8.67647L18.5002 4.26471M17.6179 8.67647L13.6473 6.91176M17.4995 12.1841C16.5378 15.2609 13.5967 17.5 10.1178 17.5C6.86118 17.5 4.07589 15.5379 2.94432 12.7632L2.41165 11.3235M2.41165 11.3235L1.5293 15.7353M2.41165 11.3235L6.38224 13.0882"></path></g></svg></button><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container view-image"><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" width="20" height="20" viewBox="0 0 24 24" fill="none" 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Con las manos abiertas y la mente clara, recuperamos la libertad de vivir cada instante de la mejor manera posible. Aunque una situaci&#243;n se parezca a otra del pasado, entendemos que las causas y condiciones de este momento son distintas. En lugar de intentar regresar a un instante ya vivido, aprendemos a habitar plenamente este. Hacer lo contrario ser&#237;a desperdiciar nuestra vida.</p><p>La ense&#241;anza del Buda nos ofrece las herramientas necesarias para transformar el contenido de esas &#8220;notas mentales&#8221; que hemos ido tomando de manera inconsciente durante a&#241;os. Desarrollar el Camino &#211;ctuple ocurre paso a paso, en la vida cotidiana. La V&#237;a del Buda no es otra cosa que la v&#237;a de nuestra propia existencia, y es en medio de ella donde descubrimos c&#243;mo vivir con mayor paz, claridad y armon&#237;a. Lo esencial es esto: estar en sinton&#237;a con la realidad tal como es.</p><p>Al intentar definir la felicidad, volvemos una y otra vez a la idea de &#8220;satisfacci&#243;n&#8221;. Curiosamente, el t&#233;rmino que los textos budistas utilizan para referirse al sufrimiento es dukkha. Aunque suele traducirse como &#8220;sufrimiento&#8221;, su significado tambi&#233;n apunta a una sensaci&#243;n de desajuste, de no estar conforme con la realidad. No son las circunstancias externas las que nos hacen sufrir, sino nuestra respuesta mental a ellas. El rechazo a la realidad tal como se presenta es lo que genera la fricci&#243;n que llamamos sufrimiento, o falta de felicidad.</p><p>La felicidad y el sufrimiento est&#225;n siempre presentes, brotando de la misma tierra f&#233;rtil de la mente. Depende de nosotros cu&#225;l de los dos cultivamos, aunque es esencial no olvidar que, junto a las plantas que deseamos, siempre crecen hierbas indeseadas.</p><p>Al sentarnos en zazen &#8212;en quietud, en silencio y con la mente abierta&#8212; podemos ver con claridad c&#243;mo surgen y se disuelven pensamientos y emociones. De este modo, comprendemos &#237;ntimamente nuestra mente y la manera en que construye la realidad que vivimos. En zazen no huimos ni rechazamos nada. Tampoco nos aferramos a nada. Observamos la felicidad, la paz, la agitaci&#243;n, la tristeza y todo el abanico de la experiencia humana, momento a momento.</p><p>As&#237; es como damos cumplimiento a la tarea que el Buda se&#241;al&#243; al ense&#241;ar la primera noble verdad: comprender el sufrimiento en lo m&#225;s profundo de nuestro ser. Como la vida se despliega sin cesar, la pr&#225;ctica tambi&#233;n es constante. Por eso nos acercamos a ella con una mente de principiante: abierta, humilde y consciente de que no hay nada que dominar ni en lo que convertirse experto.</p><p>Cada momento requiere algo distinto. Dar voz al dharma del Buda consiste precisamente en responder de forma adecuada y sabia a la situaci&#243;n presente. Encontrar cada instante tal como es, sin intentar transformarlo en aquello que desear&#237;amos que fuera, es el verdadero arte de vivir el Zen. Ese es el aut&#233;ntico secreto de la felicidad. Cuando vemos con claridad la realidad de nuestra vida, lo que surge de manera natural es lo &#8220;correcto&#8221;: la palabra adecuada, la acci&#243;n adecuada, la intenci&#243;n adecuada&#8230; una a una, las ocho actividades nobles.</p><p>Vivir de este modo reduce la tensi&#243;n entre la realidad y nuestra percepci&#243;n. En esencia, el Buda nos ense&#241;a que la felicidad no viene de afuera ni necesita ser fabricada: est&#225; siempre presente. Eso no significa que vayamos a quedar libres de dolor, sino que, gracias al dharma y a la pr&#225;ctica, cambia nuestra relaci&#243;n con &#233;l. Nuestro esfuerzo no consiste en alcanzar algo, sino en abrir las manos de la mente y soltar el apego a c&#243;mo creemos que la vida deber&#237;a ser.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Los Frutos de la Práctica]]></title><description><![CDATA[Hace tiempo, estaba poni&#233;ndome al d&#237;a con un amigo.]]></description><link>https://bodhipatha.substack.com/p/los-frutos-de-la-practica</link><guid isPermaLink="false">https://bodhipatha.substack.com/p/los-frutos-de-la-practica</guid><dc:creator><![CDATA[Bion]]></dc:creator><pubDate>Mon, 12 Jan 2026 23:55:00 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!4XaB!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F2d3d4b46-3bc7-4829-a0cd-153d0220004c_832x1248.webp" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Hace tiempo, estaba poni&#233;ndome al d&#237;a con un amigo. En un momento dado me dijo: &#171;Mi pr&#225;ctica es casi inexistente en este momento. Apenas me siento de vez en cuando, y ya est&#225;&#187;. En el instante en que lo dijo, algo se movi&#243; en m&#237;. No era juicio. No era decepci&#243;n. Solo una pregunta que me surg&#237;a: &#191;c&#243;mo puedo animarlo? &#191;C&#243;mo puedo hablarle de una manera que realmente apoye su pr&#225;ctica, en lugar de a&#241;adir presi&#243;n o culpa?</p><p>Esa pregunta se qued&#243; conmigo. Y me llev&#243; a reflexionar sobre algo muy simple y muy humano: tendemos a dejar de hacer las cosas cuando ya no las vemos como beneficiosas. Dejamos de hacerlas cuando no nos parecen &#250;tiles, cuando no sentimos que ganamos algo con ellas, cuando dejan de parecernos necesarias. Esto no es un fallo moral. Es simplemente c&#243;mo funcionamos. Y esto tambi&#233;n se aplica a la pr&#225;ctica.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://bodhipatha.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption"></p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Type your email&#8230;" tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Subscribe"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div><p></p><p>Todos pasamos por momentos de subida y bajada. A veces la pr&#225;ctica se siente viva, nutritiva, importante. A veces se siente seca, pesada o in&#250;til.. A veces estamos llenos de entusiasmo. A veces apenas nos animamos a sentarnos. Esto no es un defecto personal. Es parte de ser humanos.</p><p>As&#237; que cuando mi amigo dijo que sent&#237;a que necesitaba volver a una rutina, pero que simplemente no ten&#237;a la motivaci&#243;n suficiente para hacerlo, le ofrec&#237; una sugerencia: quiz&#225; no estar&#237;a de m&#225;s acordarse de los frutos de la pr&#225;ctica.</p><p>Ahora bien, s&#233; que este es un terreno delicado. Casi que oigo las alarmas saltar: &#171;mente que no busca ganancias&#187;. &#171;Pr&#225;ctica sin meta&#187;. &#171;Zazen no sirve para nada&#187;. Y s&#237; &#8212; todo eso es as&#237;. Pero qu&#233;date conmigo un rato.</p><p>En una conversaci&#243;n que se encuentra en las ense&#241;anzas tempranas, su sobrino le pregunta a Shariputra: &#171;Amigo, &#191;cu&#225;l es el prop&#243;sito de la vida sagrada bajo el asceta Gautama?&#187;. En otras palabras: &#191;para qu&#233; practicamos? &#191;Por qu&#233; hacemos esto? Y Shariputra responde de forma muy simple: &#171;Poner fin a todo sufrimiento es el prop&#243;sito&#187;.</p><p>Esto no es po&#233;tico. No es m&#237;stico. Es directo.</p><p>Si miramos aquello a lo que Shakyamuni Buddha volv&#237;a una y otra vez, siempre nos lleva a las Cuatro Nobles Verdades. Las ense&#241;&#243; a monjes, a monjas y a laicos. &#191;Por qu&#233;? Para ayudarnos a comprender el sufrimiento y a vivir una vida libre de sufrimiento. Ahora bien, &#171;libre de sufrimiento&#187; tiene muchos matices. Tiene que ver con ver la realidad con claridad, con ver las cosas tal como son, con la ecuanimidad radical, con el no aferrarse. De esto se habla muy a menudo en las ense&#241;anzas Zen.</p><p>Pero aqu&#237; hay algo importante: las Cuatro Nobles Verdades no son solo afirmaciones te&#243;ricas. No son filosof&#237;a. Vienen con responsabilidad. Son pr&#225;cticas en s&#237; mismas.</p><p>La verdad de la existencia del sufrimiento debe ser comprendida &#8212; no intelectualmente, sino con el cuerpo, con el coraz&#243;n, con la experiencia vivida.</p><p>La verdad de la causa del sufrimiento debe ser abandonada &#8212; lo que significa trabajar con el apego, el aferramiento, el juicio, la compulsi&#243;n. Esto no es un trabajo ligero.</p><p>La verdad del cese del sufrimiento debe ser realizada &#8212; encarnar realmente la libertad, no solo imaginarla o conceptualizarla.</p><p>Y la verdad del camino debe ser desarrollada &#8212; Comprensi&#243;n Correcta, Pensamiento Correcto, Habla Correcta, Acci&#243;n Correcta, Medio de Vida Correcto, Esfuerzo Correcto, Atenci&#243;n Plena Correcta y Concentraci&#243;n Correcta. Nada de esto sucede por accidente. Tiene que ser cultivado, pulido, vivido.</p><p>Todo se relaciona con todo. La meditaci&#243;n, los preceptos y la vida cotidiana: todo es un mismo tejido. Y todo da frutos.</p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!4XaB!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F2d3d4b46-3bc7-4829-a0cd-153d0220004c_832x1248.webp" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!4XaB!,w_424,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F2d3d4b46-3bc7-4829-a0cd-153d0220004c_832x1248.webp 424w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!4XaB!,w_848,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F2d3d4b46-3bc7-4829-a0cd-153d0220004c_832x1248.webp 848w, 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class="pencraft pc-display-flex pc-gap-8 pc-reset"><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container restack-image"><svg role="img" width="20" height="20" viewBox="0 0 20 20" fill="none" stroke-width="1.5" stroke="var(--color-fg-primary)" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><g><title></title><path d="M2.53001 7.81595C3.49179 4.73911 6.43281 2.5 9.91173 2.5C13.1684 2.5 15.9537 4.46214 17.0852 7.23684L17.6179 8.67647M17.6179 8.67647L18.5002 4.26471M17.6179 8.67647L13.6473 6.91176M17.4995 12.1841C16.5378 15.2609 13.5967 17.5 10.1178 17.5C6.86118 17.5 4.07589 15.5379 2.94432 12.7632L2.41165 11.3235M2.41165 11.3235L1.5293 15.7353M2.41165 11.3235L6.38224 13.0882"></path></g></svg></button><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container view-image"><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" width="20" height="20" viewBox="0 0 24 24" fill="none" stroke="currentColor" 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Si alcanzas su significado, los cuatro grandes elementos de tu cuerpo se volver&#225;n naturalmente ligeros y apacibles. Tu mente estar&#225; fresca y clara. Tu atenci&#243;n plena se volver&#225; n&#237;tida. El sabor del Dharma sostendr&#225; tu mente y la har&#225; tranquila, pura y alegre. Entonces tus actividades cotidianas estar&#225;n en armon&#237;a con la verdadera naturaleza</em>&#187;.</p><p>Contin&#250;a:</p><p>&#171;<em>En todo momento debes proteger y mantener el poder del samadhi. No te apoyes en nada. No te apegues ni siquiera a la iluminaci&#243;n. Simplemente s&#233; t&#250; mismo. Por lo tanto, no debes estancarte en ning&#250;n lugar. Esta es la culminaci&#243;n de la V&#237;a</em>&#187;.</p><p>Este pasaje es impactante porque es muy concreto. El maestro D&#333;gen no es ambiguo aqu&#237;. No es abstracto. Es muy directo: cuando practicamos, las cosas cambian.</p><p>Dice que los cuatro grandes elementos del cuerpo se vuelven ligeros y apacibles &#8212; tierra, agua, fuego, aire. Lo s&#243;lido, lo l&#237;quido, el calor, la respiraci&#243;n, la energ&#237;a. Este cuerpo, que tan a menudo es objeto de aferramiento, de identificaci&#243;n, de confusi&#243;n, empieza a entrar en equilibrio. No porque lo forcemos, sino porque nos sentamos. Porque permitimos que las cosas sean como son. Porque dejamos de interferir.</p><p>El Buddha ense&#241;&#243; que cuando miramos verdaderamente los elementos del cuerpo, la realizaci&#243;n a la que llegamos es: esto no soy yo, no es m&#237;o, no es mi yo. Zazen es donde esto se aprende &#8212; no como una idea, sino como una experiencia.</p><p>D&#333;gen Zenji dice que la mente se vuelve fresca y clara. La atenci&#243;n plena se vuelve n&#237;tida. Y todos conocemos tambi&#233;n lo contrario: la mente puede volverse apagada, rancia, mec&#225;nica. Podemos movernos por la vida medio dormidos, reaccionando simplemente, repitiendo patrones, sin estar realmente presentes. La pr&#225;ctica interrumpe eso. Con suavidad, pero con firmeza.</p><p>Y luego dice: &#171;<em>Tus actividades cotidianas estar&#225;n en armon&#237;a con la verdadera naturaleza</em>&#187;. Esto es crucial. No se trata de un estado meditativo especial. Se trata de la vida. Se trata de lavar los platos, responder correos, hablar con un amigo, caminar por la calle, estar atascado en el tr&#225;fico. La iluminaci&#243;n manifest&#225;ndose en la actividad ordinaria. La pr&#225;ctica como expresi&#243;n natural del acto de vivir.</p><p>Estos son frutos reales.</p><p>Aqu&#237; est&#225; la dificultad: todos estos frutos aparecen solo a trav&#233;s de la pr&#225;ctica sincera. Y la pr&#225;ctica sincera no tiene meta. La pr&#225;ctica sincera no persigue estos resultados. En el momento en que nos sentamos para conseguir paz, para conseguir claridad, para conseguir alegr&#237;a, ya estamos desequilibrados. Si intentamos manipular y controlar la pr&#225;ctica, la menospreciamos y la desacreditamos. La consideramos insuficiente. &#191;Qui&#233;n confiar&#237;a plenamente en algo que siente como insuficiente?</p><p>Pero &#8212; y esto es importante &#8212; s&#237; que saboreamos estas cosas. Las saboreamos en el coj&#237;n. Las percibimos en momentos de quietud, en momentos de claridad, en momentos de presencia profunda. A veces solo brevemente. A veces de forma inesperada. Y a trav&#233;s de ese saborear, ocurre algo muy importante: nace la fe.</p><p>Esta fe no es creencia ciega. No es ideolog&#237;a, sino confianza vivida. Es un saber silencioso: esta pr&#225;ctica funciona.</p><p>Y esa fe nos permite practicar por amor a la pr&#225;ctica misma, no por sus frutos. Y cuando eso ocurre, los frutos aparecen de forma natural. Sin forzarlo. Sin estrategia. Sin aferramiento.</p><p>En ese momento, como dice el maestro D&#333;gen, somos simplemente nosotros mismos. Dejamos de fabricar y expresamos simplemente lo que ya hay.</p><p>As&#237; que s&#237;, est&#225; bien a veces recordarnos que la pr&#225;ctica sincera tiene efectos. Que nos moldea. Que nos ablanda. Que nos aclara. Que algo bueno est&#225; ocurriendo, incluso cuando no podemos verlo o ponerle nombre.</p><p>El problema no es apreciar los frutos. El problema es aferrarnos a ellos.</p><p>As&#237; que, en el fondo, solo hay una opci&#243;n: pr&#225;ctica sincera. Una y otra vez. Sentarse cuando es f&#225;cil. Sentarse cuando es dif&#237;cil. Sentarse cuando lo sentimos como importante. Sentarse cuando nos parece in&#250;til. Esa es la puerta.</p><p>Y los frutos vendr&#225;n. Y podremos disfrutarlos.</p><p>Lo dejo como reflexi&#243;n.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Miserablemente, a La Deriva, En El Torbellino del Nacimiento y La Muerte ]]></title><description><![CDATA[Comentario sobre el poema 25-C de la colecci&#243;n del maestro D&#333;gen.]]></description><link>https://bodhipatha.substack.com/p/miserablemente-a-la-deriva-en-el</link><guid isPermaLink="false">https://bodhipatha.substack.com/p/miserablemente-a-la-deriva-en-el</guid><dc:creator><![CDATA[Bion]]></dc:creator><pubDate>Sat, 10 Jan 2026 23:43:00 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/03ff3d83-21e6-43f7-b656-efed739ff47c_1023x972.webp" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>El cambio de a&#241;o siempre ha tenido un peso particular. Para muchos, se convierte en un momento natural de reflexi&#243;n: un instante para mirar atr&#225;s, mirar hacia adelante, hacer balance de lo que ha pasado y de lo que puede venir. Surgen resoluciones, arrepentimientos, esperanzas y miedos. Esto no es un h&#225;bito moderno. Los seres humanos siempre hemos respondido a las transiciones. Los solsticios, el cambio de estaciones, los momentos umbral entre un ciclo y otro&#8212;siempre han removido algo profundo dentro de nosotros. El cambio nos revela a nosotros mismos.</p><p>En este esp&#237;ritu, me volv&#237; recientemente hacia la poes&#237;a del Maestro D&#333;gen. Cuando se trata de reflexi&#243;n estacional, D&#333;gen Zenji nunca decepciona y tampoco muchos de nuestros antepasados zen. Entre sus escritos, encontr&#233; un poema compuesto en el a&#241;o 1230, durante un per&#237;odo particularmente silencioso e incierto de su vida. En aquel momento, el Maestro D&#333;gen viv&#237;a solo en un peque&#241;o templo abandonado llamado An&#8217;y&#333;-in, en Fukakusa, a las afueras de Kioto. Hab&#237;a regresado de China solo unos a&#241;os antes, cargando la profundidad de su despertar y el peso de un linaje a&#250;n no establecido. A&#250;n no hab&#237;a fundado su primer monasterio. No contaba con apoyo institucional. Estaba, en muchos sentidos, simplemente sentado con su vida, totalmente expuesto a ella.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://bodhipatha.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption"></p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Type your email&#8230;" tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Subscribe"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div><p>El poema dice:</p><p style="text-align: center;">&#8220;<em>Miserablemente, a la deriva, en el torbellino del nacimiento y la muerte</em></p><p style="text-align: center;"><em>Como si deambulara en un sue&#241;o,</em></p><p style="text-align: center;"><em>En medio de la ilusi&#243;n, despierto al verdadero camino.</em></p><p style="text-align: center;"><em>Hay un asunto m&#225;s que no debo descuidar,</em></p><p style="text-align: center;"><em>Pero no necesito preocuparme ahora,</em></p><p style="text-align: center;"><em>Mientras escucho el sonido de la lluvia del atardecer</em></p><p style="text-align: center;"><em>Cayendo sobre el techo de mi templo de refugio</em></p><p style="text-align: center;"><em>En la densa hierba de Fukakusa.&#8221;</em></p><p>La primera l&#237;nea es impactante: &#8220;Miserablemente, a la deriva, en el torbellino del nacimiento y la muerte.&#8221; Suena casi melodram&#225;tica, especialmente viniendo de un maestro zen. Y, sin embargo, es una expresi&#243;n profundamente fiel de la esencia de la ense&#241;anza budista. Es la Primera Noble Verdad, dicha de manera clara y sin adornos: la vida implica sufrimiento. No como una idea filos&#243;fica, sino como una realidad vivida. El Maestro D&#333;gen no est&#225; haciendo teatro aqu&#237;. Est&#225; admitiendo algo profundamente humano. No tiene control. No dirige su vida. Est&#225; sujeto a causas y condiciones. Est&#225; derivando. Esa es tambi&#233;n nuestra realidad. La misma corriente nos lleva a todos.</p><p>En la ense&#241;anza budista temprana, reconocer el sufrimiento conduce naturalmente a ver la impermanencia y la vacuidad. Cuando vemos con claridad que todo a lo que nos aferramos es inestable, fr&#225;gil e incierto, surge el desapego. Perdemos inter&#233;s en aferrarnos. A esto a veces se le llama desarrollar desinter&#233;s. El zen no rechaza esto, pero tampoco puede detenerse ah&#237;. El zen nunca es unilateral. Nuestro camino no consiste en reemplazar el apego por desinter&#233;s y llamar a eso liberaci&#243;n. El Sand&#333;kai lo dice con claridad: &#8220;Estar apegado a las cosas es la ilusi&#243;n primordial.&#8221; Y a&#241;ade de inmediato: &#8220;Encontrar lo absoluto no es a&#250;n iluminaci&#243;n.&#8221; La vacuidad misma no debe ser un refugio. El desapego no puede convertirse en un nuevo apego.</p><p>El Maestro D&#333;gen contin&#250;a: &#8220;<em>Como si deambulara en un sue&#241;o, en medio de la ilusi&#243;n, despierto al verdadero camino.</em>&#8220; El despertar no ocurre fuera del sue&#241;o. No llega despu&#233;s de que la ilusi&#243;n se haya destruido. Sucede en medio de ella. No despertamos en otro lugar. Despertamos aqu&#237;. En la confusi&#243;n. En la lucha. En la incertidumbre. En el desorden de la vida ordinaria.</p><p>Y esto es precisamente lo que aclara en otro lugar, al reflexionar sobre el final del a&#241;o y la llegada de la primavera:</p><p>&#8220;<em>&#161;Las causas y condiciones del nacimiento y la muerte&#8230; c&#243;mo perturban a la gente!</em></p><p><em>Toma las mil diferencias y las diez mil distinciones&#8212;hazlas una, no separando sujeto y objeto.</em>&#8220;</p><p>Aqu&#237;, D&#333;gen Zenji describe c&#243;mo se ve el &#8220;camino verdadero&#8221; en la pr&#225;ctica. Despertar no es escapar de la multiplicidad o de la dificultad de la vida. Es comprometerse plenamente con la vida tal como es, tomar las mil diferencias y las diez mil distinciones de nuestra experiencia, y hacerlas una&#8212;no forzando una unidad, sino dejando de fabricar la dualidad entre sujeto y objeto. El camino verdadero consiste en recorrer la complejidad de la vida con claridad e intimidad, plenamente presente, sin aferrarse a divisiones o ideales. Despertar, entonces, no es una realidad diferente, ni una meta futura: es la experiencia vivida de la vida en toda su enredada, hermosa, dolorosa y ordinaria existencia.</p><p>Despu&#233;s, D&#333;gen Zenji a&#241;ade una l&#237;nea que ancla en lo cotidiano todo el poema: &#8220;<em>Hay un asunto m&#225;s que no debo descuidar&#8221;.</em>Este &#8220;asunto m&#225;s&#8221; no es otro que la pr&#225;ctica misma&#8212;los votos de bodhisattva, el compromiso de salvar a todos los seres, de realizar el Camino del Buda. Y, sin embargo, a&#241;ade de inmediato: &#8220;<em>No necesito preocuparme ahora, mientras escucho el sonido de la lluvia del atardecer.</em>&#8220; Esto no es pereza. Es presencia. No est&#225; posponiendo la responsabilidad. Est&#225; habitando plenamente este momento: la lluvia, el tejado, la hierba profunda, esta respiraci&#243;n, esta vida, aunque la pr&#225;ctica contin&#250;a y se extiende en todas direcciones.</p><p>Hay una madurez profunda aqu&#237;. S&#237;, hay trabajo interminable. S&#237;, el sufrimiento es real. S&#237;, los votos son vastos. Y, aun as&#237;&#8212;ahora mismo hay lluvia. Ahora mismo est&#225; este momento. El zen no exige que vivamos en la abstracci&#243;n. Nos pide que nos hagamos &#237;ntimos con lo que es.</p><p>Una sensibilidad similar aparece en la poes&#237;a de la monja budista Rengetsu, una mujer extraordinaria que soport&#243; dificultades inmensas. Perdi&#243; hijos, perdi&#243; a su marido, vivi&#243; en la pobreza y aun as&#237; expres&#243; una claridad profunda a trav&#233;s de su arte y pr&#225;ctica. Era h&#225;bil alfarera, escritora, cal&#237;grafa e incluso artista marcial. En un poema escribe:</p><p><em>&#8220;Cuento los d&#237;as que quedan hasta que llegue la primavera,</em></p><p><em>Pero s&#233; que recibir&#233; el A&#241;o Nuevo un poco m&#225;s encorvada.&#8221;</em></p><p>Esperanza e impermanencia, sostenidas juntas. S&#237;, mira hacia lo que viene, hacia el renacer, la hierba verde y los cerezos en flor, pero permanece presente con la realidad de derivar lamentablemente en el torbellino del nacimiento y la muerte. Una cosa no mancha a la otra. En otro poema dice:</p><p>&#8220;<em>Limpiando tambi&#233;n el polvo y la suciedad de mi coraz&#243;n,</em></p><p><em>trato de dejar todo impecable al final del a&#241;o.</em>&#8220;</p><p>No separa la pr&#225;ctica de la vida diaria. Limpiar la estufa es limpiar el coraz&#243;n. Atender al mundo es atender al yo. No hay divisi&#243;n.</p><p>Esta es la comprensi&#243;n compartida: estamos, en efecto, derivando en el torbellino del nacimiento y la muerte. Envejeciendo, cambiando, perdiendo, luchando. Y, al mismo tiempo, el despertar no est&#225; en otra parte. No est&#225; en el futuro. No est&#225; reservado para una versi&#243;n purificada de nosotros mismos. Est&#225; aqu&#237;. En la dificultad misma. En lo m&#225;s cotidiano. En el momento exacto del que tratamos de escapar.</p><p>El Buda no se encuentra por el camino. La V&#237;a no nos espera en alg&#250;n futuro mejorado. Esto&#8212;justo aqu&#237;&#8212;es donde est&#225;.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Llevar Nieve Para Llenar un Pozo]]></title><description><![CDATA[Hace tiempo, un amigo comparti&#243; una peque&#241;a cita japonesa: &#8220;llevar nieve para llenar un pozo.&#8221;]]></description><link>https://bodhipatha.substack.com/p/llevar-nieve-para-llenar-un-pozo</link><guid isPermaLink="false">https://bodhipatha.substack.com/p/llevar-nieve-para-llenar-un-pozo</guid><dc:creator><![CDATA[Bion]]></dc:creator><pubDate>Wed, 31 Dec 2025 23:48:00 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!_AES!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F20d25a2f-6438-44ff-91b1-d5c8b48d4da4_784x1168.webp" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Hace tiempo, un amigo comparti&#243; una peque&#241;a cita japonesa: <em>&#8220;llevar nieve para llenar un pozo.&#8221;</em></p><p>Es una expresi&#243;n zen que, a simple vista, apunta a la futilidad &#8212; a una acci&#243;n vac&#237;a, sin sentido.</p><p>Echar nieve en un pozo que ya est&#225; lleno de agua no tiene l&#243;gica. No logra nada. No cambia nada. Desde un punto de vista ordinario, es absurdo.</p><p>Y, sin embargo, se me qued&#243; grabada.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://bodhipatha.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption"></p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Type your email&#8230;" tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Subscribe"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div><p></p><p>Porque cuando observamos nuestra propia vida de cerca, vemos que constantemente lo dividimos todo.</p><p>Separamos nuestra experiencia en lo que nos gusta y lo que no nos gusta, lo que necesitamos y lo que no necesitamos, lo que apreciamos y lo que rechazamos, lo que consideramos beneficioso y lo que consideramos in&#250;til. Casi siempre emitimos un juicio de valor sobre lo que sucede. As&#237; es como funcionamos en el mundo. Es pr&#225;ctico. Es necesario. Nos ayuda a sobrevivir.</p><p>Pero si elimin&#225;ramos de nuestra vida todo lo que consideramos f&#250;til, in&#250;til o sin sentido, sospecho que la vida se volver&#237;a extra&#241;amente superficial. Quiz&#225; incluso est&#233;ril. Podr&#237;a ser eficiente, pero tambi&#233;n vac&#237;a. Menos rica. Menos viva.</p><p>As&#237; que me qued&#233; un tiempo con esta frase: <em>llevar nieve para llenar un pozo.</em></p><p>Nosotros, como practicantes budistas, y en especial, como practicantes zen, trabajamos desde una comprensi&#243;n muy distinta de la realidad. Entendemos que la vida se basa en la conexi&#243;n. Nada existe por s&#237; mismo. Todo es todo lo dem&#225;s. La existencia de cada cosa individual depende de todas las dem&#225;s.</p><p>Lo llamamos vacuidad.</p><p>Lo llamamos impermanencia.</p><p>Lo llamamos interdependencia.</p><p>En nuestra tradici&#243;n, incluso tenemos un gatha que recitamos &#8212; a menudo durante el <em>sesshin</em> de Rohatsu &#8212; al entrar en el ba&#241;o. En &#233;l nos recordamos que la realidad de la interdependencia es suprema. Insuperable.</p><p>Puede sonar po&#233;tico, pero, en realidad, es muy pr&#225;ctico. Significa que nada est&#225; aislado. Nada existe separado.</p><p>Cuando lo asumimos de verdad, la manera en que vemos todo cambia. Porque si todo es vac&#237;o, si todo es impermanente, y si todo es interdependiente, entonces, desde una perspectiva, <strong>toda acci&#243;n es f&#250;til</strong>.</p><p>No hay nada que hagamos que perdure. Nada que construyamos que no acabe desmoron&#225;ndose. Nada en lo que nos convirtamos que no cambie eventualmente.</p><p>Incluso nuestras mejores intenciones se disuelven. Incluso nuestros mayores esfuerzos desaparecen.</p><p>Visto desde ese &#225;ngulo, todo ya est&#225; fallando.</p><p>Y eso podr&#237;a sonar negativo &#8212; pero, en realidad, es profundamente liberador.</p><p>Porque, si toda acci&#243;n es in&#250;til, entonces ninguna acci&#243;n tiene m&#225;s peso que otra.</p><p>Ning&#250;n momento es m&#225;s &#8220;importante&#8221; que el que tenemos delante. Ninguna tarea es m&#225;s &#8220;espiritual&#8221; que la que estamos evitando. Ninguna situaci&#243;n est&#225; fuera de la pr&#225;ctica.</p><p>Si nada es seguro, no hay nada que defender. Si no podemos aferrarnos a nada, no hay nada por lo que discutir. Si nada perdura, no hay nada que rechazar.</p><p>Y aqu&#237; es donde ocurre el cambio.</p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!_AES!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F20d25a2f-6438-44ff-91b1-d5c8b48d4da4_784x1168.webp" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!_AES!,w_424,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F20d25a2f-6438-44ff-91b1-d5c8b48d4da4_784x1168.webp 424w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!_AES!,w_848,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F20d25a2f-6438-44ff-91b1-d5c8b48d4da4_784x1168.webp 848w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!_AES!,w_1272,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F20d25a2f-6438-44ff-91b1-d5c8b48d4da4_784x1168.webp 1272w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!_AES!,w_1456,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F20d25a2f-6438-44ff-91b1-d5c8b48d4da4_784x1168.webp 1456w" sizes="100vw"><img src="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!_AES!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F20d25a2f-6438-44ff-91b1-d5c8b48d4da4_784x1168.webp" width="784" height="1168" data-attrs="{&quot;src&quot;:&quot;https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/20d25a2f-6438-44ff-91b1-d5c8b48d4da4_784x1168.webp&quot;,&quot;srcNoWatermark&quot;:null,&quot;fullscreen&quot;:null,&quot;imageSize&quot;:null,&quot;height&quot;:1168,&quot;width&quot;:784,&quot;resizeWidth&quot;:null,&quot;bytes&quot;:193502,&quot;alt&quot;:null,&quot;title&quot;:null,&quot;type&quot;:&quot;image/webp&quot;,&quot;href&quot;:null,&quot;belowTheFold&quot;:true,&quot;topImage&quot;:false,&quot;internalRedirect&quot;:&quot;https://bodhipatha.substack.com/i/199529812?img=https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F20d25a2f-6438-44ff-91b1-d5c8b48d4da4_784x1168.webp&quot;,&quot;isProcessing&quot;:false,&quot;align&quot;:null,&quot;offset&quot;:false}" class="sizing-normal" alt="" srcset="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!_AES!,w_424,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F20d25a2f-6438-44ff-91b1-d5c8b48d4da4_784x1168.webp 424w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!_AES!,w_848,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F20d25a2f-6438-44ff-91b1-d5c8b48d4da4_784x1168.webp 848w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!_AES!,w_1272,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F20d25a2f-6438-44ff-91b1-d5c8b48d4da4_784x1168.webp 1272w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!_AES!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F20d25a2f-6438-44ff-91b1-d5c8b48d4da4_784x1168.webp 1456w" sizes="100vw" loading="lazy"></picture><div class="image-link-expand"><div class="pencraft pc-display-flex pc-gap-8 pc-reset"><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container restack-image"><svg role="img" width="20" height="20" viewBox="0 0 20 20" fill="none" stroke-width="1.5" stroke="var(--color-fg-primary)" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><g><title></title><path d="M2.53001 7.81595C3.49179 4.73911 6.43281 2.5 9.91173 2.5C13.1684 2.5 15.9537 4.46214 17.0852 7.23684L17.6179 8.67647M17.6179 8.67647L18.5002 4.26471M17.6179 8.67647L13.6473 6.91176M17.4995 12.1841C16.5378 15.2609 13.5967 17.5 10.1178 17.5C6.86118 17.5 4.07589 15.5379 2.94432 12.7632L2.41165 11.3235M2.41165 11.3235L1.5293 15.7353M2.41165 11.3235L6.38224 13.0882"></path></g></svg></button><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container view-image"><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" width="20" height="20" viewBox="0 0 24 24" fill="none" stroke="currentColor" stroke-width="2" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" class="lucide lucide-maximize2 lucide-maximize-2"><polyline points="15 3 21 3 21 9"></polyline><polyline points="9 21 3 21 3 15"></polyline><line x1="21" x2="14" y1="3" y2="10"></line><line x1="3" x2="10" y1="21" y2="14"></line></svg></button></div></div></div></a></figure></div><p></p><p>Porque en esa misma futilidad, todo se vuelve igualmente &#237;ntimo. No igualmente significativo en un sentido abstracto, sino igualmente vivo. Igualmente merecedor de nuestra presencia. Igualmente capaz de revelar la realidad.</p><p>Esto no es solo una idea po&#233;tica. Es algo que podemos sentir.</p><p>Se puede sentir cuando dejamos de intentar llegar a alg&#250;n lugar. Se puede sentir cuando dejamos de esperar a que comience el &#8220;momento real&#8221;. Se puede sentir cuando nos damos cuenta de que <em>esto</em>, tal como es, no estorba.</p><p>Cuando desaparecen las preferencias &#8212; aunque sea brevemente &#8212; la jerarqu&#237;a se derrumba.</p><p>No hay momento superior ni inferior. No hay actividad sagrada ni profana. No hay vida significativa ni vida sin sentido. Solo hay este fluir, pidi&#233;ndonos lanzarnos.</p><p>Y, por eso, parad&#243;jicamente, cuando toda acci&#243;n se ve como f&#250;til, toda acci&#243;n se vuelve preciosa. No porque conduzca a alg&#250;n lugar. No porque logre algo. Sino porque es precisamente lo que est&#225; sucediendo.</p><p>Armados con esta comprensi&#243;n, empezamos a ver que cada momento, cada acci&#243;n, cada detalle aparentemente ordinario es <em>el hecho confiable</em> de la existencia.</p><p>Aqu&#237;. Ahora.</p><p>Esto no es un ensayo. Esto no es un calentamiento. Esta es nuestra vida entera.</p><p>As&#237; que, en cada momento, nos enfrentamos a una elecci&#243;n muy simple.</p><p>Podemos entregarnos plenamente a lo que est&#225; sucediendo, a estar aqu&#237;, a existir como esta vida, o podemos resistir, rechazar, descartar y quejarnos.</p><p>Podemos llamar a este momento un obst&#225;culo. Podemos tratarlo como un enemigo. Podemos esperar uno mejor. Esta es acci&#243;n f&#250;til. Esta es acci&#243;n beneficiosa.</p><p>Por supuesto, esto no significa que dejemos de tomar decisiones. Seguimos haci&#233;ndolo. Elegimos ser amables en vez de crueles. Elegimos lo beneficioso en lugar de lo da&#241;ino. Elegimos la compasi&#243;n sobre el odio. Elegimos la tolerancia sobre la discriminaci&#243;n. Elegimos una y otra vez alinearnos con lo que reduce el sufrimiento.</p><p>Pero no todo depende de nosotros. A veces nos vemos lanzados a situaciones que no elegimos.</p><p>P&#233;rdida. Enfermedad. Conflicto. Limitaciones. Decepci&#243;n.</p><p>Esto tambi&#233;n es nuestra vida. No en teor&#237;a. No simb&#243;licamente. Literalmente.</p><p>Este momento &#8212; incluso cuando no lo deseamos &#8212; es todo.</p><p>Por eso, llevar nieve, esa acci&#243;n aparentemente absurda y sin sentido, nos salva la vida.</p><p>Porque, en lugar de oponernos a la realidad, en lugar de discutir con lo que es, en lugar de esperar a que la vida se vuelva otra cosa, la recibimos tal y como es.</p><p>Llevamos la nieve. No sabemos si el pozo alguna vez se llenar&#225;. De hecho, casi seguro que no. Pero eso no es lo importante.</p><p>Lo esencial es que esta es la acci&#243;n de este momento.</p><p>Y la hacemos completamente.</p><p>En nuestra tradici&#243;n S&#333;t&#333; Zen, decimos: <em>&#8220;La conducta digna es, en s&#237; misma, Buddhadharma&#8221;.</em></p><p>Esa frase puede pasarse por alto f&#225;cilmente, pero es muy precisa.</p><p>Significa que la manera en que nos presentamos, caminamos, nos inclinamos, nos lavamos las manos, entramos en una habitaci&#243;n: todo ello es la encarnaci&#243;n de la ense&#241;anza.</p><p>No simb&#243;licamente. No metaf&#243;ricamente. Directamente.</p><p>El &#250;nico lugar donde se puede expresar el Buddhadharma es aqu&#237;.</p><p>El &#250;nico momento en que la iluminaci&#243;n puede encarnarse es ahora.</p><p>El &#250;nico espacio donde puede existir la pr&#225;ctica es este.</p><p>Como dir&#237;a Nishijima Roshi, &#8220;<em>este es el hecho confiable</em>&#8221;: la existencia, aqu&#237; y ahora.</p><p>Nuestra pr&#225;ctica nos da claridad sobre esto. No como mera filosof&#237;a, sino como forma de vida.</p><p>Seguimos discriminando. Seguimos eligiendo. Seguimos funcionando en un mundo de dualidad. Pero debajo de todo eso, se percibe algo m&#225;s profundo.</p><p>Todo es impermanente. Todo cambia. Todo es igualmente &#237;ntimo.</p><p>Cuando desaparecen las preferencias, todo se revela como completo.</p><p><em>&#8220;El Camino es f&#225;cil si simplemente evitas elegir&#8221;.</em></p><p>Esa frase antigua no es ingenua. Es firme. Se&#241;ala directamente esto.</p><p>Cuando dejamos de luchar contra la forma de nuestra vida, cuando dejamos de negociar con la realidad, cuando dejamos de exigir que este momento sea distinto, la lucha se vuelve menos violenta. Incluso la dificultad se vuelve manejable. Incluso el dolor se revela como parte del camino.</p><p>Esto tambi&#233;n se aplica a nuestra meditaci&#243;n sentada.</p><p>Decimos que el zazen no sirve para nada. Entonces, &#191;por qu&#233; lo hacemos?</p><p>Por la misma raz&#243;n.</p><p>Porque la conducta digna es Buddhadharma en s&#237; misma.</p><p>Porque esta acci&#243;n, ahora, es la naturaleza de Buda en movimiento.</p><p>Porque no hay nada que mejorar, nada que justificar, nada que demostrar. No necesitamos etiquetarla como beneficiosa o da&#241;ina. No necesitamos explicarla.</p><p>Simplemente nos sentamos. Simplemente respiramos. Simplemente existimos.</p><p>As&#237; que, quiz&#225;, llevar nieve para llenar un pozo no sea una acci&#243;n tan in&#250;til, despu&#233;s de todo.</p><p>Quiz&#225; sea exactamente la <strong>acci&#243;n de vivir</strong>.</p>]]></content:encoded></item></channel></rss>